Proyecto Ciudades Preparadas y Alertas

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Zona sísmica de Cuba

Por Richard Adnisel.

Las autoridades de Santiago de Cuba y otras áreas del suroriente del archipiélago cubano convocaron a grupos de propietarios y constructores privados de viviendas a fin de orientarlos en cuanto a la calidad y parámetros que deberán cumplir en los inmuebles que levantan para sobrevivir a un sismo.

La zona geográfica en cuestión está comprendida dentro del cinturón sísmico de la conocida Falla de Oriente, en el límite norte de la Placa del Caribe. Se trata de una región altamente vulnerable a movimientos telúricos y que en los últimos tiempos ha tenido una actividad notablemente intensa.

Desde el pasado 17 de enero, la ciudad de Santiago de Cuba ha vivido unos días de mucha tensión a causa de una sucesión de medianos y pequeños sismos que ha enervado a la población y puesto en máxima alerta a las autoridades locales. No se han registrado víctimas ni daños materiales, pero no hay manera de predecir qué comportamiento sísmico tendrá el área en el porvenir.

Por ese motivo el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas de Cuba entregó a los cuentapropistas (sector privado), un folleto que explica las acciones constructivas necesarias para garantizar la calidad de las construcciones, en particular de las viviendas que levanta este sector en la segunda ciudad del país. El folleto se conoce como Proyecto Ciudades Preparadas y Alertas.

Una vivienda que incumpla con ciertas normas constructivas propias de una ciudad sísmica, está sujeta a sufrir daños irreparables en caso de un temblor de tierra medianamente intenso, apunta el texto difundido entre los cuentapropistas vinculados a la construcción de casas.

Según la Agencia Cubana de Noticias, las recomendaciones incorporadas al proyecto contienen instrucciones sobre la manera correcta de levantar los inmuebles antisísmicos. Esta, entre otros parámetros, deberá contemplar un sistemas de pórticos de hormigón armado, de mampostería confinada, o de cubierta de viguetas, bovedillas y de teja canalada con acero galvanizado.

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Calle de Santiago de Cuba

De igual forma se precisa la distancia a que deben colocarse las columnas de confinamiento en los extremos de los muros.  Las vigas principales se deben fundir hasta la mitad para apoyar las viguetas y posteriormente terminar su fundición, “dejando siempre un gancho soldado a los cercos para amarrar las viguetas”.

El material constituye una guía práctica con recomendaciones mínimas para la población que forja ella misma su vivienda, y a la vez pretende servir como texto que suministre los datos técnicos requeridos por albañiles y operarios de la construcción que ejercen el oficio por cuenta propia, consigna el despacho noticioso.

Igual recomendación se hace a los constructores de las ciudades de Baracoa y de Guantánamo, capital de la provincia de igual nombre, incluidas en el cinturón sísmico de la Falla de Oriente.

Esas dos ciudades, más Santiago de Cuba, agrupan a casi un millón de personas. Esta última figura, junto a La Habana, Camagüey y Holguín entre las que más trabajadores privados poseen, que en todo el país ronda los 500 mil empleados.

Datos dados a conocer recientemente por el ministerio cubano del Trabajo y la Seguridad Social consignan que de ese medio millón, los sectores de mayor crecimiento son los vinculados a la elaboración y venta de alimentos, al  transporte de carga y de pasajeros, a quienes alquilan espacios, habitaciones y viviendas, así como  a los  agentes de telecomunicaciones.

A todos, sin embargo, les conviene conocer las disposiciones constructivas dadas a conocer en el Proyecto Ciudades Preparadas y Alertas.  Porque aún las viviendas construidas en otros tiempos y sin una concepción antisísmica, pueden remodelarse para acomodar su estructura a las actuales condiciones que este tiempo exige.

Y en el negocio privado, como en cualquier otro, toda medida de seguridad es bienvenida, no importa cuál sea la actividad principal

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