Un basurero habanero devenido en Palacio de Motocicletas

Taller.Cubaynegocios

Por Aida Díaz Chang

Un local situado en la esquina de San Nicolás y San Rafael, en el municipio Centro Habana, ha devenido en taller para la reparación de motocicletas. El inmueble se ha convertido así en un bien público. La magia resultó de la mano de Ramón Fonseca Abreu, quien decidió gestionar con las entidades del Poder Popular de la zona un permiso para ocuparlo y arreglarlo.

“Once veces tuve que pagarle a un camión para que viniera a recoger los escombros que habían allí. Los ratones y otros vectores eran los dueños del lugar. Los vecinos me miraban desconcertados porque no tenían la menor idea de cómo aquel inmundo espacio podría interesarle a alguien para montar un negocio particular, le cuenta Fonseca a esta reportera de Cuba y Negocios.

La historia comienza por los años 90 del pasado siglo, cuando Cuba se vio imposibilitada de importar alimentos, medios de trasportes, piezas y otros renglones importantes para la economía del país como consecuencia de la desaparición de la Unión Soviética y el Campo Socialista. Eran los tiempos del llamado “período especial”

Por esa época Ramón se dedicaba a vender bisutería de confección artesanal y consideraba que iba en decadencia, que no tenía futuro.

Con su hablar pausado y aseverativo, explicó Ramón que en ese punto de su vida conoció a personas que se dedicaban a reparar piezas de motos. La idea de dedicarme a lo mismo me pareció buena. Fue entonces que le di un giro a mi vida y comencé este trabajo que hoy te trae a mí.

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En aquellos tiempos –recordó– mucha gente se quejaba de las dificultades con el transporte público, mientras que los dueños de algún vehículo (auto o moto) enloquecían sin poder hallar de forma expedita piezas y accesorios para su mantenimiento. Esas razones –dijo– apuntalaron mi decisión y a partir de ahí me dediqué a averiguar las necesidades de un mercado deficitario como el de la piezas de motos, que me sirviera para montar mi negocio.

Por aquellos años de Periodo Especial las tiendas estatales, tan deprimidas de mercancías, alquilaban sus mostradores a particulares para vender productos de fabricación manufacturada, o criolla, como se dice en el argot popular.

Fonseca comenzó a comercializar accesorios de motocicletas en un mostrador rentado en la tienda estatal Seriosha, situada en la comercial calle Neptuno, en el centro de La Habana.

La esencia de este negocio– añadió–es el reciclaje. Las piezas se adquieren rotas, se reparan y luego se reutilizan, refiere Fonseca, quien durante estos 22 años de servicio al cliente aprendió a identificar en toda su dimensión las necesidades de este mercado.

Considera muy importante la colaboración de torneros, mecánicos, fundidores, electricistas, fresadores, oficios claves para la reparación de las piezas que se comercializan.

A este emprendedor de 75 años de edad lo conocen en muchos lugares de la isla -esto se debe a que ha puesto en los bolsillos de miles de personas, tarjetas de presentación con los datos acerca del servicio que se presta y localización…porque vendedor que no se anuncia, no prospera- apunta con picardía.

Incluso ha logrado firmar contratos de trabajo con múltiples empresas estatales para que su taller se ocupe de la reparación y mantenimiento de los equipos automotores con los cuales cuentan. Le llueve la demanda de pequeñas y grandes cooperativas, que desean recibir también ese servicio.

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Fonseca-Motos

El dueño de Fonseca-Motos no se conforma con ser un comerciante, siente orgullo de su trabajo y quiere dejar un legado a su familia. Por eso decidió expandirse en el inmueble de marras, convertido en un moderno y funcional taller.

Sueña con tener junto al área comercializadora diferentes pistas para reparar motos de distintos cubicajes, así como las eléctricas, que cada día se multiplican en todo el país. De ahí que comience a armar su negocio con todas las de la ley. Junto a este emprendedor habanero trabajan mecánicos competentes que resuelvan los problemas de los clientes en el menor tiempo posible.

La idea es construir un Palacio que preste un servicio de excelencia y complacencia a las motos. Todo en un mismo lugar…y creo que lo logrará.

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